Libertad dentro de una ciudad de asfalto

Una vez más la cultura urbana de los jóvenes reinventa un concepto antiguo, dándole nuevos vientos, transformando las bicicletas de piñón fijo en máquinas urbanas contemporáneas

Hace poco tiempo en Bogotá se empezó a ver una nueva tendencia, el uso de bicicletas de piñón fijo, también conocidas como “fijas”, que poco a poco fue migrando a la sociedad, convirtiéndose en un estilo de vida para quienes lo practican, incluyendo trucos y carreras para darle picante a su uso.

Lo inusual de esta modalidad, o mejor, de estas bicicletas fixed, es que retrocedieron en el tiempo, volviendo a la bicicleta original inventada en 1860, que, después de la primera en 1817, ya contaba con pedales, cuya única irregularidad era su llanta delantera con un mayor diámetro que la trasera. Este retroceso se debe a que, al eliminar los accesorios de la bici, como frenos, cambios, descarrilador y demás, se aligera el peso dando mejor movilidad y la posibilidad de personalizarla.

Fotografía por Deybid Pulido

​Las fixed, al igual que la bicicleta original, contaban con un piñón fijo, que “es una relación constante hacia un solo sentido, también significa el rigor de la adrenalina y el amor a esta, saber que puedes andar muy rápido pero no puedes frenar tan fácilmente; debes tener fuerza en tus piernas, tener el control de tu bici y de ti. Piñón fijo es nunca parar, siempre ir hacia delante, sin importar que, sin importar los obstáculos, andenes o carros, así como en la vida, nunca tienes que parar, siempre tienes que seguir”, así sí lo definen las integrantes de Vehemencia, jóvenes amantes de las bicis.

Un origen alterno o primer uso como práctica oficial fue en la carrera de los seis días alrededor de 1880 realizada en Europa y Estados Unidos; esto abre paso al uso de fijas fuera de las pistas con los ciclo mensajeros, quienes crearon un estilo de vida en torno al ciclismo, generando su propio código de vestuario, vocabulario, diseños y música entre otros, que aunque iniciara como una corriente marginal de los más pobres en la ciudad de Nueva York, se convierte en una moda ecológica.

Las chicas de @vehemencia._ tienen diversas historias de cómo llegaron a piñón fijo, pues antes de estas andaban en ciclas normales o coster, que son parecidas a las fixed pero se puede frenar al hacer un contrapedal. Dentro de los motivos más frecuentes son el uso de estas por familiares o amigos cercanos, lo que genera cierta influencia para pertenecer a un grupo más grande y el otro motivo es la curiosidad por conocer la adrenalina que brinda esta modalidad y la facilidad para realizar trucos de manera freestyle.

Fotografía por Deybid Pulido

Además de crear grupos para salir a rodar por la ciudad y reunirse para compartir sus #trackstand, se juntan para compartir música y moda, como @catarsisyletras una de las integrantes del único grupo #fixiegirl de Bogotá, que creó una marca de gorras five panel llamada @matizindustria, tambien hay marcas como @ron.c0 que se dedica a personalizar prendas con estampados únicos y @Yugo_msn_bags que está especializada en accesorios y maletas para ciclismo urbano, hay que destacar que esta marca rola ya está en Mexico.

Muchas personas se han trasladado a la vida ciclista por los grandes beneficios que trae, tanto físicos como anímicos, encontrando amigos y creando comunidades que resultan de gran apoyo, pues tienen un factor en común, estas personas se atreven a tomar riesgos, a crear sus propias rutas y destinos, dejando de lado la rutina y viviendo libremente entregados a la adrenalina.

Escrito por Angela Velásquez y Jennifer Camargo


Referencias biliográficas
Schoch, O. (2015). De la bicicleta primitiva a la Fixie: el movimiento purista en la calle y en la vida. Recuperado de: https://win.gs/2Qj2oSh. Consultado 13 abril – 2019.
Garza, R. (2017). La historia de la Fixie. Recuperado de: https://bit.ly/2QgNjAw. Consultado 13 abril – 2019